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Southern Dream

Me pediste que no preguntara de tu pasado, me exigiste que viviera el presente sin siquiera saber lo que el futuro nos podría ofrecer. Acepte tremenda empresa a tu lado con la idea que en un futuro (incierto) tendríamos la paz que tanto hemos buscado. Yo cumplí con todo lo estipulado en el contrato, un contrato no firmado con tinta, tampoco impreso en papel.

Viajamos tan lejos como la imaginación nos permitió y sufrimos cual hijo desprotegido que ha perdido todo. Hasta el día de hoy me pregunto si no fue un sueño. Algunas veces me pregunto si mi vida no es un sueño total y absoluto. De las pocas veces que logro interactuar con personas “reales”…

– Hola, ¿Podría decirme que calle es esta?.
– Claro, se llama Av. Renacimiento, ¿usted no es de por aquí verdad?
– ¡No!, soy Mexicano, estoy de vacaciones acá.
– Que maravilloso, ¿Que le parece esta ciudad?.
– Magnifica, aunque sigo buscando la magia que me alentó a realizar este viaje.
– Seguro la encontrara.

Y sigo empecinado en continuar con mi travesía, mas allá de que esta me puede llevar a un lugar desconocido, hacia una persona irreconocible, hacia el abismo oscuro de donde un día logre escapar.

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