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La Amante

Daniel era un hombre joven con un futuro magnifico, proyectaba ser una persona común y corriente que pasaba la mayor parte del tiempo libre explorando la mágica y contaminada capital del país, entre su selecto grupo de amigos destacaban por encima de todos, aquellos con los que pasaba mas tiempo es decir; Los hommies.

Las circunstancias de la vida le habían llevado a tomar decisiones poco favorables para su forma de vida. Él llevaba una vida  normal hasta que un gran suceso aconteció; apareció una muy  hermosa e  interesante mujer, alguien que le llenaba todas sus carencias, todo aquello que su esposa le había negado debido a la vida por demás rutinaria que ellos llevaban. Ella la otra, ella no era una mujer muy inteligente, pero sin lugar a dudas le brindaba la oportunidad de escuchar y ser escuchado, de saciar sus mas bajos instintos, de sentirse pleno sexualmente, y sobre todo logro darle un cambio radical a su vida, una vida que parecía iba a terminar pronto, mas sin embargo desde ese momento la llama de la pasión y las ganas de vivir estaban mas vivas que nunca.

Eran aproximadamente las 6 de la tarde, justo después de terminar el día laboral Daniel se disponía a acudir a la cita que había esperado por varios días, las ganas de estar con ella le consumían y no pensaba esperar un segundo mas, salio y condujo hasta llegar al sitio acordado. El punto de reunión sería un café discreto, dado que ambos tenían alguien que les esperaba en casa no podían darse el luje de mostrarse juntos en publico y en ese café con seguridad podrían charlar un rato y tendrían la certeza de que ninguna persona conocida visitaría el lugar.
El vestía su típico traje informal, aquel beige que le hacia sentirse bien, sentirse deseado. Ella por su parte llevaba un vestido negro que la hacia lucir fenomenal, despedía un aroma muy dulce, sabia que eso lo mataba.
Entre café y una platica sin pies ni cabeza transcurrieron un par de horas hasta que el tomo la iniciativa y sugirió ir a un lugar en donde pudieran tener un poco mas de privacidad, para su fortuna ella accedió, acto seguido salieron del lugar sin rumbo fijo. Mientras conducía el recordaba el día que se conocieron, fue la manera mas extraña de conocer a alguien, era como si algo o alguien los hubiese puesto en el mismo camino para que coincidieran. Ella, hermana de un gran amigo de el, a pesar de que mucho tiempo entre broma decían ser cuñados ellos nunca se habían visto con anterioridad, no fue sino apenas hace 6 meses la primer vez que sus miradas se cruzaron y fue entonces que las bromas cesaron para convertirse en algo real. Ambos lo deseaban, cada que podían tener un rato a solas disfrutaban de largas conversaciones y en mas de alguna surgía el tema sexo el cual ambos disfrutaban.

Llegaron a un Auto-Hotel ubicado por la salida sur de la ciudad. El ambiente era caluroso, una extraña y exitante sensación los invadía, solo podían pensar en una cosa: poseerse, entregarse el uno al otro y consumar el acto llamado sexo. Si, sexo es lo que necesitaban, sexo para saciar los mas bajos instintos, sexo para sentir que estaban vivos, pero sobre todo, necesitaban sexo porque de esa forma podrían sentir de nuevo que valían algo en la vida.
El le tomo por la cintura y le atrajo hacia su cuerpo, un cuerpo que por muchos años vivió inerte ante la carencia de amor, cariño, comprensión… El día de hoy tenia la oportunidad, era un reto, pensó que quizás era la ultima oportunidad que el destino le presentaría para retomar los caminos de antaño, sin lugar a duda la vida se le iría en ello.

Mientras él la mantenía sujetada a su ardiente cuerpo sus manos deseosas encendían la llama de la pasión, buscaban algo, no importaba que, el sabia que encontraría lo que tanto anhelaba. Emitía  suaves gemidos y algunas palabras entrecortadas, eso a el lo tenia mas que excitado. Ella por su parte estaba ardiendo en deseo, solo pensaba en tenerlo ya, quería entregarse al máximo, quería sentirse viva. Besos, caricias, gemidos y mucho sexo fue lo que sucedió esa noche.
Después de todo no se podía quejar, había sido una noche inolvidable, de esas noches que son dignas de recordar por siempre.

Una vez fuera del Auto-Hotel recordó que debía regresar a casa pues había alguien que lo esperaba, alguien por quien un día juro daría la vida si fuese necesario, mas sin embargo ahora solo era alguien con quien compartía sus momentos de amargura.

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