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La soledad y yo

Me dijeron que sigo escribiendo lo mismo, pero de una forma fantasiosa, que no he cambiado en absoluto. Me estuve preguntando si eso es verdad.

Quizá en el fondo mantengo la esencia de venir aquí a quejarme de todo lo que me pasa, recuerdo que un día alguien me pregunto porque razón escribía tanto y le respondí que es mi forma de tirar toda la carga que no me deja seguir adelante,  si alguien me rompe el corazón seguro aquí estaré “plasmando” mi sentir.

Dicho lo anterior, no veo razón alguna para separar el antiguo blog de el nuevo, ya que sigo siendo yo, con diferente perspectiva quizá, pero al fin de cuentas yo. Importe la base de datos y junte lo viejo con lo nuevo, lamentablemente no tengo respaldo de imágenes, así que algunos post que tenían una imagen esta no sera mostrada.

Estos días de no-celebración me han llevado a pensar que el amor verdadero como tal no existe, he confirmado que para siempre sí es mucho tiempo y que no importa cuanto pueda llorar por alguien, nadie hará por mi lo que yo mismo soy incapaz de hacer.

Llevo no se cuantos días caminando por rumbos desconocidos, quizá nunca me acostumbre a mi soledad, la soledad que con tanto orgullo he presumido, recuerdo que un día una persona muy cercana a mi me dijo que era la personificación de la soledad en todo su esplendor,  que siempre sería así y que siempre estaría solo. No me duele estar solo, me duele no poder acompañarte en tu camino.

Ojala, un día cuando todo haya cambiado, cuando no sea necesaria una mentira para mantenerme atado a ti, cuando la distancia sea todo menos un problema, cuando las diferencias culturales no sean una barrera, cuando no existan fronteras, cuando la guerra sea un mito, algo que se lee en los libros pero que nadie conoce a ciencia cierta, ojala cuando un día como ese llegue yo siga pensando que eres la persona más maravillosa del mundo.

Por el momento disfrutare de un año mas conmigo, creo que es la forma en la que esto tuvo que ser.

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El viaje

Estoy parado en la central de autobuses, tengo dentro de mi maleta lo que necesito. Llevo ropa, articulos de cuidado personal, y algo un tanto inusual llevo conmigo una foto y una carta, me viene un poco de nostalgia y de pronto comienzo a leer…

Se que al leer esto sentirás un poco de decepción, pero es lo mejor para ti y también para mi, nunca fue mi intención hacerte daño, nunca pensé que esto llegaría tan lejos, tan solo quería un poco de diversión y pasarla bien contigo, lo ultimo que quise y que sigo queriendo es lastimarte.
Al principio se que me odiaras, es normal y lo acepto, pero con el tiempo lo entenderás. Tu y yo no fuimos destinados para estar juntos, la vida se ha empeñado en alejarnos cada día más y más.

Podría decir mil y un palabras, pero se que nada te dará el consuelo que necesitas en este momento.

Te deseo lo mejor ahora y siempre.

La voz de una mujer me hace reaccionar y me doy cuenta que mi autobús esta a punto de partir. En ese momento pienso que sería mejor si solo se fuese y me dejase ahí, parado, estático, a decir verdad estoy inmóvil, mi boca quiere gritar al chófer que pare, que aun falto yo, pero no puedo, algo me detiene. Dentro de mi cabeza escucho una canción que no logro distinguir, pero es reconfortante, cuando menos la melodía.
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Caminando

¿Como iniciar algo que no tiene inicio? Podría ser algo como:
“Había una vez en un reino muy lejano” y quizá terminar con “Vivieron felices para siempre”, aunque para siempre hay quienes opinan que es mucho tiempo.

Yo te vi en medio de la nada, estabas perdida y buscabas ayuda, gritabas pero el silencio era más fuerte que tu, entonces nadie te escucho, pero yo pude. Me di cuenta que necesitabas ayuda, no, no estabas loca, solo habías sufrido en demasía. Al principio mis palabras eran como garabatos para ti, no entendiste porque razón un completo extraño te había extendido la mano, yo te propuse caminar juntos un momento, ver que podría suceder, quizá nuestros pasos serían rítmicos, podríamos hacernos compañía y después veríamos que hacer.

Conforme la caminata avanzaba tu cedías de a poquito, me ibas contando sobre tu vida, sobre tus gustos, de pronto me hablaste sobre el, esa persona que te hizo llorar, el maldito que arruino tu maquillaje cuando te enteraste de sus canalladas. Sinceramente no podía dejar de pensar como es que alguien era capaz de hacer llorar a una mujer tan linda como tu, ante mis ojos no tenías defecto alguno, salvo quizá el hecho de aceptar ayuda de un completo extraño, pero vamos, no iba a llevar eso a conversación dado que el extraño era yo mismo.

Pudimos haber usado el transporte publico para llegar mas rápido a nuestro destino, pero caminamos por varias cuadras, yo me sentí muy agusto compartiendo contigo, siempre había soñado que alguien estaba ahí para escucharme y para compartirme sus problemas, alegrías, etc.

Perdí la cuenta de cuanto caminamos juntos, lo ultimo que recuerdo es que diste la vuelta sin siquiera despedirte de mi, yo tenía que seguir derecho, no pude seguirte, no quise hacerlo, solo me quede ahí parado observando como poco a poco te alejabas hasta que tu silueta se perdió. Por un momento sentí frustración al no saber porque habías tomado esa decisión, llore como un niño al que le desprenden de su mamila, justo en ese momento alguien se acerco a mi.

– Hola, ¿Por qué lloras?
– Es que me acaban de romper el corazón.
– Vamos camina conmigo, quiero escucharlo todo.

Y seguimos caminando por mucho tiempo.

Moraleja: No hay moraleja, solo hay que vivir la vida de a poquito, sin prisa, supongo…